La madre invasiva (por Cristina Jarque).

 

La madre invasiva.
Cristina Jarque
La película Hortense de 2018 (Filmin) se inscribe en la tradición del cine francés que explora el lado oscuro del vínculo materno. La madre aparece como una figura invasiva, incapaz de reconocer a la hija como sujeto. La hija vive bajo la mirada constante de una madre que controla, corrige y decide. No es cuidado, sino dominio; no es amor, sino una forma de goce que necesita de la dependencia del otro. En mi libro La madre estrago hay una frase interesante: "La madre que no soporta la falta convierte al hijo en objeto de su propia completud". Esta frase atraviesa toda la película. La madre no tolera la separación, y en ese intento de abolirla, borra progresivamente a la hija. En esta historia hay una escena traumática en la piscina que es el origen del problema de esta madre estrago. Ese instante introduce lo real de la pérdida. A partir de ahí, la culpa no se elabora, sino que devora. La madre queda fijada a ese momento, repitiéndolo sin cesar, incapaz de simbolizar lo que pasó. La hija persiste como presencia fantasmática, como reproche imposible de acallar. La locura es la radicalización de esa imposibilidad de separación. La historia de Hortense muestra que cuando la madre no puede admitir la alteridad del hijo, el vínculo se vuelve mortífero, y la culpa encierra al sujeto en una repetición sin salida.
 

 

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