El hijo negado
Cristina Jarque
"El monje" es una película dirigida por Dominik Moll que está en Movistar. Basada en la célebre novela gótica The Monk (1796) de Matthew G. Lewis. La novela escandalizó porque toca temas polémicos: el deseo sexual, el incesto, la hipocresía religiosa, la violencia y la corrupción moral. Desde el psicoanálisis, esta historia puede leerse como una exploración profunda de los mecanismos psíquicos que se activan cuando el deseo es reprimido hasta el extremo. Ambrosio es un sujeto construido sobre una represión originaria pues ha sido criado en un convento desde la infancia (lo abandonaron a las puertas del convento) por lo tanto, no sabe quiénes son sus padres (me recuerda a Cuasimodo). Son sujetos privados de filiación, de madre y de inscripción simbólica en una genealogía clara. Ambrosio encarna al sujeto sin origen, con lo cual, su identidad se funda en la negación del cuerpo y del deseo, y su prestigio social como monje ejemplar funciona como una idealización defensiva frente a un vacío estructural. Lewis anticipa, de manera literaria, lo que Freud formulará más tarde: lo reprimido retorna, y lo hace de forma deformada, excesiva y destructiva. Ambrosio no conoce el deseo de manera gradual ni mediada; cuando irrumpe, lo hace como pulsión sin ley, desligada de la palabra y del límite simbólico. Por eso no sabe desear sin destruir. El núcleo más inquietante de la novela es el deseo incestuoso. La revelación de que Antonia es su hermana introduce una lógica trágica: aquello que había sido separado para evitar el horror (el niño arrancado de la madre) retorna bajo la forma del crimen. La prohibición del incesto, fundamento de la ley simbólica, no opera en Ambrosio porque nunca fue verdaderamente inscrita. No hubo transmisión, solo encierro. El convento, lejos de civilizar el deseo, en este caso, lo forcluye. Antonia representa lo femenino puro, ingenuo, no contaminado por la culpa. Precisamente por eso se convierte en objeto absoluto, en aquello que debe poseerse incluso al precio de la destrucción. El asesinato de la madre y de la hermana no es solo un acto de violencia, sino la culminación de una cadena de negaciones: la madre que no pudo asumir su deseo, la institución religiosa que ocultó el origen, y el sujeto que nunca fue autorizado a saber quién era. El demonio es la figura central de la novela y puede entenderse como la externalización del ello, de aquello que no ha sido simbolizado y retorna como fuerza persecutoria. El mal no viene de fuera: es el producto de una estructura psíquica fundada en la escisión radical entre cuerpo y ley. Lewis critica, de manera feroz, la moral de su tiempo: una sociedad que cree que el deseo puede eliminarse mediante la prohibición absoluta. El monje demuestra lo contrario: cuanto más se niega el deseo, más violento se vuelve su retorno. La santidad impostada de Ambrosio es el reverso exacto de su crueldad final. En este sentido, El monje no es solo una novela gótica, sino una tragedia del origen. Una historia donde el secreto, el incesto y la represión construyen un destino inevitable. Lewis nos enfrenta a una verdad incómoda y profundamente moderna: no es el deseo lo que destruye al sujeto, sino la imposibilidad de asumirlo, nombrarlo y darle un lugar en la ley.

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