Impune
Cristina Jarque
La serie mexicana El juicio (Prime, 2025), dirigida por Jorge Michel Grau, me ha dejado una sensación profundamente desagradable. Lo más absurdo aparece al final, cuando se invita a quienes hayan sufrido abusos a denunciarlos. ¿De verdad? ¿Denunciarlos ante quién? En el contexto de esta historia, la recomendación parece casi una broma de mal gusto. Carlos Huerta, el verdadero agresor, se va de rositas gracias al dinero y al poder de su familia, mientras unos jueces corruptos permiten que la justicia se desvíe. Andrea, la víctima, queda sin reparación y Gerardo, un joven inocente, termina en la cárcel. ¡Es inaudito! En esta serie, el culpable queda libre, la víctima queda marcada y el inocente carga con una culpa que no le corresponde. Cuando la ley falla, puede convertirse en una segunda escena traumática para quien ha sufrido el abuso. La serie termina recomendando denunciar, pero su propia historia nos deja una mueca amarga: ¿qué puede hacer una víctima cuando quienes deberían escucharla están comprados por el poder? El trauma también puede estar en descubrir que la justicia, en lugar de reparar, puede convertirse en otra forma de violencia.

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