Efecto Zeigarnik & psicoanálisis
Cristina Jarque
La psicóloga Bluma Zeigarnik (1901-1981) observó que los camareros recordaban con mayor facilidad los pedidos que aún estaban pendientes y olvidaban con más rapidez aquellos que ya habían sido servidos. De esta observación nació el llamado efecto Zeigarnik que plantea que una tarea inconclusa permanece activa en la memoria hasta encontrar algún modo de cierre. El psicoanálisis permite llevar esta idea hacia el territorio de lo inconsciente. Aquello que para un sujeto carece de una elaboración simbólica permanece abierto y puede retornar bajo distintas formas. Una escena, una pérdida, una palabra, un conflicto pueden reaparecer en elecciones, vínculos, síntomas y repeticiones. La repetición inconsciente señala precisamente esa insistencia. Algo busca ser leído, dicho y elaborado. El sujeto vuelve al mismo lugar porque, para él, aquello permanece pendiente de una inscripción simbólica. Cada repetición contiene la huella de una historia que espera ser concluida de otra manera. Pero ¿cómo concluir cuando la palabra misma no tiene fin? El análisis abre la posibilidad de hablar, asociar, volver sobre lo vivido y encontrar nuevas significaciones. Sin embargo, la palabra siempre deja otra palabra por decir. Quizá el tiempo de conclusión llegue cuando ya no se trate de encontrar la palabra definitiva, (lo que Lacan llamó el sentido narcótico del discurso) sino de producir un cierre por otra vía. ¿Cuál sería esa vía? Seguramente algo del orden del cierre en relación a un sufrimiento. Como por ejemplo, una toma de decisión, un acto, una nueva manera de abordarlo. En definitiva, que el discurso revela el saber ignorado y cuando la palabra ya no alcanza, algo en el tratamiento nos permite encontrar una nueva manera de habitar aquello que se repite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario