Después del horror
Cristina Jarque
Hablaremos de la película "Mass", escrita y dirigida por Fran Kranz (2021), que reúne en una habitación a dos parejas de padres unidos por una tragedia insoportable: unos han perdido a su hijo, asesinado por el hijo de los otros, quien después se suicidó. Lo que comienza como un encuentro contenido se convierte poco a poco en una confrontación con el dolor, la culpa, el odio y aquello que no puede ser reparado. Lo más conmovedor de la película es que no intenta borrar el odio. Al contrario, nos muestra que el odio también forma parte del duelo. ¿Cómo dejar de odiar a quienes han quedado asociados para siempre con la muerte de un hijo? ¿Cómo vivir siendo los padres de alguien que ha cometido un acto monstruoso? Entre estas dos posiciones se abre un espacio para la palabra, allí donde durante años sólo parecía posible el silencio. Freud escribió en Duelo y melancolía (1917): "El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada". Pero en Mass la pérdida no puede reducirse a la ausencia del objeto amado. Lo que está en juego es también la pérdida de una imagen: la imagen del hijo, la imagen de los padres y, sobre todo, la imagen que cada uno tenía de sí mismo. Quizá por eso el encuentro resulta tan doloroso. Hablar no consigue cambiar lo ocurrido, pero permite poner palabras allí donde sólo había horror. El psicoanálisis sabe que no se trata de olvidar ni de perdonar a cualquier precio, sino de poder construir una nueva relación con aquello que no tiene reparación. Porque hay acontecimientos que no pueden cambiarse; lo que sí puede cambiar es el lugar que ocupan en la vida del sujeto.