Fernando Lorenzana (1946-2026)
Hay personas que, aunque no estén presentes en todos nuestros actos, dejan una huella que permanece. Fernando Lorenzana fue para mí una de esas personas. Él era un hombre de Arte en Toledo, profundamente entusiasta, sensible y generoso con la cultura. Desde que conoció el trabajo de los Monólogos Femeninos, se convirtió en uno de sus espectadores más fieles y, sobre todo, en uno de sus más cariñosos apoyos. Hace unos meses recibí un mensaje suyo que hoy leo de otra manera. Me hablaba de sus recuerdos de nuestras representaciones y me decía algo que me conmovió: que tenía “un recuerdo fantástico” de aquellas mujeres que hacíamos los monólogos. Fernando estaba atravesando entonces un momento muy difícil de salud. Y aun así, su mensaje terminaba con una frase llena de esperanza y de afecto: “Cuando tengáis algún acto, dímelo por si me puedo acercar”. Ya no podrá acercarse físicamente a nuestros actos, pero su recuerdo queda profundamente grabado en mi corazón. Me queda, sobre todo, el agradecimiento por haber contado con su mirada, su entusiasmo, su generosidad y su apoyo.
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