Carol y la devastación masculina.
Cristina Jarque
La miniserie DTF St. Louis, escrita y dirigida por Steven Conrad, estrenada en 2026 en Movistar, utiliza el humor negro para mostrar algo muy trágico: la devastación psíquica producida por la mirada sobre el cuerpo y el deseo. Me ha parecido interesante que, en esta ocasión, se toque el tema desde la perspectiva masculina. La serie explora la humillación silenciosa de los cuerpos “gordos” masculinos, tema pocas veces tratado desde la vulnerabilidad del hombre. Floyd no sólo es rechazado sexualmente por Carol; siente que ha dejado de existir como objeto de deseo. El cuerpo masculino envejecido y fuera de los ideales eróticos contemporáneos aparece como un cuerpo expulsado del amor. En la lógica psíquica de Floyd, el rechazo de Carol equivale a una castración narcisista: ya no puede sostener una imagen viril de sí mismo. Por eso busca compulsivamente confirmación en aplicaciones sexuales, fantasmas voyeuristas y encuentros degradantes. No busca solamente sexo; busca recuperar una imagen soportable de sí mismo. Carol, por su parte, parece moverse en una dimensión más compleja que la simple figura de la “depredadora”. Ella rechaza a Floyd porque él encarna aquello que ella no soporta de sí misma: el fracaso, la mediocridad suburbana, la decadencia del deseo y la sensación de estar atrapada en una vida muerta. Floyd se convierte en espejo de su propio vacío. Desear a Clark (un hombre más seguro de sí mismo) le permite sostener la ilusión de seguir viva eróticamente. Sin embargo, Carol necesita mantener a Floyd cerca mientras lo destruye. Hay en ella una forma de crueldad pasiva: no abandona del todo al marido, sino que prolonga la humillación, convirtiéndolo en espectador de su propia degradación. Psíquicamente, esto recuerda ciertas dinámicas perversas donde el otro es usado como soporte narcisista y luego desechado cuando ya no garantiza excitación. La tragedia final muestra que nadie sale intacto del circuito del deseo convertido en mercancía. Floyd pierde el último sostén de su identidad masculina y Clark se queda solo, pierde a su familia. La serie sugiere que detrás de la promiscuidad contemporánea no siempre hay libertad, sino sujetos devastados que intentan llenar un vacío imposible. Me pregunto... ¿Fueron los celos de Carol el desencadenante? Ver ese maravilloso amor de amistad entre dos hombres, tan intenso, tan hermoso.

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