1.- Seminario sobre Obsesiones: Cada clase es de 18:00 a 20:00 horas en el Palacio de Benacazón, Casco Histórico en Toledo.
- Viernes 11 de enero de 2013: El cuento roto del obsesivo
- Viernes 25 de enero: El "Hyde" del obsesivo
- Viernes 8 de febrero: Vergüenza y agresividad
- Viernes 22 de febrero: La deuda imapagable
- Viernes 22 de marzo: El deseo escondido
- Viernes 26 de abril: Del amor imposible al sujeto deseante
2.- Jueves 11 de abril, lugar a especificar (a las 19:30 horas en Toledo)
Presentación del libro: "Cuatro mujeres: Cuatro pasiones" de Editorial Ledoria, bajo la coordinación de Cristina Jarque, es el volumen 5 de la Colección de Psicoanálisis Lapsus de Toledo.
Este libro se centra en la vida de cuatro mujeres: Frida Kahlo, Camille Claudel, Juana de Castilla y Teresa de Avila. En este volumen escriben 20 coautoras y 9 comentaristas:
Las coautoras: Rosa Almoguera, Lilia Arroyo, Mónica Barrutia, Hortensía Búa, Lola Burgos, Ana Isabel Cobo, Estrella Fernández, Magdalena Ferrero, Fiora Gandolfi, Ana Ma. García, Cristina Jarque, Fietta Jarque Krebs, Silvia Lippi, Ma. Teresa Mendoza, Ana Nodal de Arce, Verónica Noriega, Belén Rico, Bárbara Rivera, Lis Sissa y Elvira Velasco.
Los comentaristas: Néstor A. Braunstein, Francisco de la Peña, Manuel Eduardo Escorza, Jorge Gómez Alcalá, Alfonso Gómez Prieto, Juan Carlos Muñoz Bojalil, Gérard Pommier, Hans Saettele y José Eduardo Tappan.
3.- Jueves 25 de abril, Embajada de México en Madrid a las 19:30 horas.
Presentación del libro: "Cuatro mujeres: Cuatro pasiones" de Editorial Ledoria, bajo la coordinación de Cristina Jarque.
4.- Del viernes 14 al domingo 16 de junio
Jornadas de la Fundación Europea para el Psicoanálisis en Toledo, con la colaboración de la Asociación de Psicoanálisis Lapsus de Toledo.
Hotel Alfonso VI, Casco Histórico (mandaremos programa).
Monólogos femeninos (las voces de la violencia), Pensar el Cine, EnsoñArte, Cartel, Newsletter
REFLEXIONES SOBRE EL PSICOANALISTA COMO CRÍTICO DE ARTE INTRODUCCIÓN A LA OBRA ESCULTÓRICA DE JAVIER MARÍN Léase con precaución
Por Néstor A. Braunstein
Me dispongo a escribir sobre la escultura de Javier Marín en mi condición de psicoanalista; por lo tanto, comienzo por confesar que no soy un crítico de arte aunque, en tanto que consumado espectador y expectante consumidor, pueda contarme como un "aficionado". En lengua foránea, aunque precisa, me designaré como amateur. Confieso también, de entrada, mi admiración por el artista y por su obra: prometo no ser objetivo aunque, eso sí, argumentar sobre mi posición subjetiva haciéndome responsable por ella.
El psicoanálisis no es un método ni una herramienta para la crítica de arte. Puede ayudar, desde una perspectiva propia, diferente a las demás, a observar las obras y enriquecer los comentarios o las hipótesis evitando juicios apresurados de parte de quien lo practica o, eventualmente, arriesgando conjeturas. Las conclusiones son y serán siempre relativas e inciertas. Jamás el analista pretenderá alcanzar "la verdad" de la obra de arte.
Me dispongo a escribir sobre la escultura de Javier Marín en mi condición de psicoanalista; por lo tanto, comienzo por confesar que no soy un crítico de arte aunque, en tanto que consumado espectador y expectante consumidor, pueda contarme como un "aficionado". En lengua foránea, aunque precisa, me designaré como amateur. Confieso también, de entrada, mi admiración por el artista y por su obra: prometo no ser objetivo aunque, eso sí, argumentar sobre mi posición subjetiva haciéndome responsable por ella.
El psicoanálisis no es un método ni una herramienta para la crítica de arte. Puede ayudar, desde una perspectiva propia, diferente a las demás, a observar las obras y enriquecer los comentarios o las hipótesis evitando juicios apresurados de parte de quien lo practica o, eventualmente, arriesgando conjeturas. Las conclusiones son y serán siempre relativas e inciertas. Jamás el analista pretenderá alcanzar "la verdad" de la obra de arte.
JEKYLL Y HYDE: LA AMBIVALENCIA DEL OBSESIVO
Por Cristina Jarque
Quiero iniciar esta escritura con la observación que hace Freud sobre su paciente "El hombre de las ratas". Freud observó algo en el paciente obsesivo más célebre del psicoanálisis, que le llamó poderosamente la atención, eso que Freud llamó una "expresión del rostro de muy rara composición". En las obras completas Tomo X de Amorrortu, pág. 133, Freud escribe: "En todos los momentos más importantes del relato se nota en él una expresión del rostro de muy rara composición y que sólo puedo resolver como horror ante su placer, ignorado (unbekennen) por él mismo". Esta voluptuosidad que produce horror es lo que Lacan va a definir con el término de "goce", ese exceso de satisfacción que desconcertó al padre del psicoanálisis y que lo llevó a investigar y escribir lo que iba descubriendo para poder compartir con todos nosotros, los lectores y los colegas que le sucederíamos, esas sus observaciones tan valiosas sobre las construcciones neuróticas de la obsesión. El paciente de Freud, "el hombre de las ratas", se encontró con lo que podemos llamar un momento de trance obsesivo, es decir que se le presentó algo imposible de soportar que lo precipitó a buscar ayuda en la consulta de Freud. El encuentro con ese algo imposible de soportar es lo que va a estructurar el síntoma en la neurosis obsesiva rompiendo el círculo de las postergaciones, la duda y la espera que son propias de esta neurosis.
Quiero iniciar esta escritura con la observación que hace Freud sobre su paciente "El hombre de las ratas". Freud observó algo en el paciente obsesivo más célebre del psicoanálisis, que le llamó poderosamente la atención, eso que Freud llamó una "expresión del rostro de muy rara composición". En las obras completas Tomo X de Amorrortu, pág. 133, Freud escribe: "En todos los momentos más importantes del relato se nota en él una expresión del rostro de muy rara composición y que sólo puedo resolver como horror ante su placer, ignorado (unbekennen) por él mismo". Esta voluptuosidad que produce horror es lo que Lacan va a definir con el término de "goce", ese exceso de satisfacción que desconcertó al padre del psicoanálisis y que lo llevó a investigar y escribir lo que iba descubriendo para poder compartir con todos nosotros, los lectores y los colegas que le sucederíamos, esas sus observaciones tan valiosas sobre las construcciones neuróticas de la obsesión. El paciente de Freud, "el hombre de las ratas", se encontró con lo que podemos llamar un momento de trance obsesivo, es decir que se le presentó algo imposible de soportar que lo precipitó a buscar ayuda en la consulta de Freud. El encuentro con ese algo imposible de soportar es lo que va a estructurar el síntoma en la neurosis obsesiva rompiendo el círculo de las postergaciones, la duda y la espera que son propias de esta neurosis.
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