Escribir el pasado.
Cristina Jarque
Ver la pelicula Los colores del pasado me puso en contacto con mi novela Burbuja de Amor. Y es que son historias que nos invitan a recordar que el psicoanálisis nos enseña que el inconsciente es una historia que se repite, o como dice Kierkegaard: "La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás; pero ha de ser vivida hacia adelante".
Estas dos ideas quedan plasmadas en esta bellísima película, dirigida por Cédric Klapisch (Movistar 2024). La protagonista es una mujer llamada Adèle, que sin saberlo (saber ignorado) viaja a París en busca de su madre. Estamos ante una reflexión delicada y profundamente humana sobre la temporalidad psíquica: ese tejido invisible donde el pasado permanece, insiste, retorna y modela la forma en que habitamos el presente y proyectamos el porvenir. Adèle descubrirá que su madre (Odette) huyó para escapar de una madre estrago: rígida y asfixiante. Sin embargo, como enseña el psicoanálisis, todo corte deja un resto. Odette cree haber dejado atrás ese pasado, y ese pasado retorna, silencioso, en los pliegues de su maternidad, en aquello que permanece sin decir, en lo que transmite sin saberlo. Adèle, su hija, se encuentra entonces confrontada con un enigma: el deseo de la madre. ¿Quién fue Odette antes de ser madre? ¿Qué perdió, qué abandonó, qué la marcó? En esa búsqueda, Adèle intenta comprender a Odette y se enfrenta a su propia división subjetiva. La hija necesita descifrar el deseo de la madre para dejar de repetirlo. La película plantea que el acceso al presente pasa por una lectura del pasado. El tiempo permite comprender que lo que no se elabora se repite. Lo que no se nombra insiste. El destino de Odette y la búsqueda de Adèle nos enseñan que para poder desear, para poder elegir, resulta necesario reescribir la historia que nos habita. Como ocurre en Burbuja de Amor, estamos ante una historia sobre generaciones y sobre la transmisión (de lo dicho y de lo no dicho). En ese punto, el pasado se transforma en posibilidad: cuando se le mira, cuando se le nombra, cuando se le hace hablar, el futuro se abre como invención

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