Belleza y sacrificio (por Cristina Jarque)

 

Belleza y sacrificio.
Cristina Jarque
La hermanastra fea (Movistar 2022) dirigida por Emilie Blichfeldt obtuvo gran reconocimiento en Sitges. La historia presenta una madre estrago que no reconoce a su hija como sujeto, sino como instrumento de su propio deseo. En esta lógica, la hija deja de existir como ser deseante y se convierte en objeto: algo que debe ser moldeado, corregido, incluso violentado para encajar en una imagen. El punto álgido surge cuando la hija, necesitada del amor de la madre, obedece. Es el caso típico de la hija que para ser mirada por la madre, para existir en su deseo, cede el propio. Y en ese gesto silencioso se abre la vía del sacrificio: el cuerpo, la identidad, la voluntad quedan subordinados a una exigencia que nunca se satisface del todo. La película expone así la tiranía de la belleza como mandato feroz. La belleza deja de ser un atributo para convertirse en una ley: hay que ser bella para ser amada, hay que transformarse para merecer el lugar en el deseo del otro. La violencia se presenta como consecuenciadel ideal. Freud nos enseñó que la estética es la teoría de las cualidades de nuestro sentir. En La hermanastra fea, ese sentir aparece capturado por un ideal que somete, donde el amor materno se confunde con la exigencia y la belleza con una forma de dominación.
 

 

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