"Lo que más me gusta de mi madre es que esté muerta". Entrevista de Sinéad O’Connor en El País 2017
Cristina Jarque
La historia de Sinéad O’Connor (1966-2023) estuvo marcada por una relación devastadora con su madre, Marie, una mujer que ejerció sobre ella una violencia física y psíquica que le dejó huellas profundas. Sinéad llegó a contar que su madre la golpeaba con una violencia extrema. Hace poco la escuché cantar Nothing Compares 2 U, la canción que la convirtió en una estrella mundial. Su voz me desgarró por dentro. Sentí que allí había una herida que no encontraba palabras. En la canción aparece una frase dirigida a la madre: "Las flores que plantaste, mamá, ya no son las mismas desde que te fuiste". Pensé inmediatamente: ¿Cómo puede alguien cantar algo tan bello a una madre tan dañina? Porque la niña siempre necesita ser amada por su madre. Incluso cuando la madre es fuente de sufrimiento, el amor hacia ella puede permanecer atrapado en el lugar más profundo de la subjetividad. Por eso, a quienes les toca como destino una madre estrago les resulta tan difícil superar la tristeza y separarse de aquello que las ha hecho sufrir. Muchas veces, en relaciones amorosas futuras, repiten el estrago con las parejas de amor. En mi libro La madre estrago he abordado precisamente esta dimensión de la maternidad cuando el vínculo materno deja de ser un lugar de amparo y se convierte en una relación que invade, captura y destruye. El estrago materno puede instalarse como una marca difícil de separar de la propia subjetividad. ¿Cómo construir un deseo propio cuando quien debía introducir al sujeto en el mundo ha sido fuente de un sufrimiento tan intenso? El psicoanálisis puede abrir un espacio fundamental para lograr esa separación. Porque lo que no se puede hacer, por más que queramos, es borrar el daño. Intentar borrarlo puede hacer que retorne bajo la forma de síntomas. Se trata, más bien, de poder construir una distancia simbólica que permita dejar de vivir bajo el mandato materno, incluso cuando ese mandato continúa operando después de la muerte de la madre estrago. Sinéad O’Connor hizo de su dolor una voz. Su vida muestra, de una manera estremecedora, que sobrevivir al estrago significa poder transformar aquello que fue padecido en algo que ya no determine completamente quiénes somos. A veces, para poder vivir, hay que poder decir aquello que durante mucho tiempo permaneció atrapado en el cuerpo: una verdad sobre la madre, sobre el odio, sobre el amor y sobre la necesidad de separarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario