Monólogos femeninos (las voces de la violencia), Pensar el Cine, EnsoñArte, Cartel, Newsletter
MAÑANA (08-10) es el gran día del evento LaTE con el apoyo de ARCO EUROPEO sobre CUENTOS INFANTILES. ¡Nos vemos mañana!
Fragmento del texto de Cristina Jarque
"El Intruso
A propósito de "El Patito Feo"
Cristina Jarque
Tanto Freud como Lacan utilizaron historias y cuentos para transmitir sus descubrimientos psíquicos y los conceptos teóricos que iban elaborando, porque los cuentos están presentes en la vida infantil de los sujetos y se viven como recuerdos que traen a la luz elementos reprimidos. Hace tiempo fui invitada a un "taller del cuento" y trabajé "El Patito Feo" con el propósito de articular temas complicados como la rivalidad fraterna, la angustia de abandono y el acoso. El Patito Feo es un cuento que data de 1843, escrito por Hans Cristian Andersen (poeta y escritor danés)".
Clase EnsoñArte (21 septiembre). FEMENINO SIN FIN.
ES HOY (21/09). Inicia el curso EnsoñArte con la clase FEMENINO SIN FIN. Lectura recomendada: LA MADRE ESTRAGO autora Cristina Jarque. Imparten la clase: Estrella Romeralo y Cristina Jarque. Hablaremos del goce femenino como aquello que no se puede decir. El sujeto es empujado a darlo todo para ser todo, va más allá del significante y del principio del placer. Lacan en 1972 en L'Etourdit habla del estrago cuyo origen puede ubicarse en la relación preedípica, cuando surge violencia y pasión en la relación madre-hija. Hablaremos de la lógica del No-Todo para dar cuenta de este goce suplementario que no es el goce fálico y que en ocasiones lleva a los sujetos a experimentar lo que llamamos "amores locos" o "locuras de amor". La clínica del estrago da testimonio de este goce suplementario, goce infinito que sobrepasa al sujeto femenino. Es la otra cara del amor, es un goce que empuja a una determinada mujer a hacer sufrir, sin límites a quien la ha traicionado. Mujeres (sujetos femeninos que pueden ser también anatómicamente hombres) desbordadas por un goce que las sobrepasa, enpujadas a gozar por un superyo obsceno y feroz, que ordena con una voz imperativa ¡goza! ¡Nos vemos en unas horas!
















