El hechizo del éxito (por Cristina Jarque)

 

El hechizo del éxito
Cristina Jarque
La serie de Movistar sobre Elizabeth Holmes está inspirada en un caso real que nos permite reflexionar sobre lo que se suele llamar “el éxito” en nuestra sociedad actual. Elizabeth vendió una empresa tecnológica (Theranos) con la promesa de revolucionar la medicina con una gota de sangre. Lo sorprendente es, por un lado, que fuera falso y, por otro, que durante años casi nadie quisiera ver que lo era. El engaño prosperó por la fascinación colectiva ante la figura del genio joven, femenino y visionario. La serie muestra cómo la mentira se convierte en una forma de organización del mundo, todo alrededor de la negación. Los empleados no saben, los inversores no preguntan, los medios no dudan. En El porvenir de una ilusión (1927), Freud plantea que las ilusiones ahorran al hombre el displacer y le permiten soportar la vida; por lo tanto, podemos decir que el engaño funciona porque se apoya en una fe compartida, en algo que podemos llamar “el deseo de creer”, en otras palabras: creer que las ilusiones (que nos hemos hecho sobre algún acontecimiento) son reales. No es solo Elizabeth quien miente; es el entorno entero el que colabora activamente en el engaño. Uno de los detalles más inquietantes es cómo la asesoraron para imitar una voz grave que no era la suya y una forma de vestir que intentaba imitar a Steve Jobs. La serie sugiere que Elizabeth va creyendo día a día su propia mentira. Cuando la tecnología falla, queda la puesta en escena. La relación entre Elizabeth Holmes y Sunny Balwani (el hombre hindú que fue su socio y amante) es uno de los ejes más perturbadores de la serie. No se trata de una historia romántica convencional, sino de una alianza afectiva atravesada por el poder, la dependencia y el secreto. Él es mentor, cómplice, amante y figura de control. Ella parece oscilar entre la fascinación, la sumisión y la necesidad de sostener ese vínculo como sostén de su ambicioso proyecto. Cuando el engaño se resquebraja, no hay red simbólica que sostenga a Elizabeth Holmes. La serie muestra algo inquietante: cómo el fraude no nace solo de la maldad, sino del narcisismo, del deseo de ser amada, admirada, imprescindible. El caso real que inspira la serie deja una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto queremos ser engañados cuando la promesa es suficientemente seductora?
 

 

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