Deux livres à Paris (Espace Analytique). Avec Cristina Jarque et Vannina Micheli-Rechtman

 DEUX LIVRES À PARIS (le 20 mai).
Fratricide. (Traduit en français comme Fratricide).
Fantasme

Fratricide, roman de Cristina Jarque, propose une réflexion sur les liens familiaux traversés par la rivalité, l’envie et la violence symbolique. L’œuvre explore les relations complexes entre sœurs, montrant comment les liens du sang peuvent se transformer en espaces de compétition, de trahison et de lutte pour la reconnaissance affective et matérielle. À travers une narration intense et psychologique, le roman analyse l’héritage émotionnel et les secrets familiaux qui marquent l’identité des personnages. Le roman cherche à ouvrir un dialogue sur les conflits intrafamiliaux à partir d’un regard littéraire et psychanalytique, en soulignant l’impact de ces dynamiques dans la construction subjective et dans la transmission générationnelle de la douleur et du ressentiment, en mettant l’accent sur la proposition de l’auteure : « Tu es ce que tu dépasses ».

Fantôme, volume dirigé par Cristina Jarque avec la participation de 45 co-auteurs. Le fantasme revient, marque le corps et l’histoire. Qu’est-ce qui se répète dans la scène fantasmatique ? Quelle jouissance se joue dans cette scène qui fait souffrir et soutient en même temps ? Le fantasme est ambiguïté, scène ouverte, montage pulsionnel. #psychanalyse

 


 

Dos libros en París el 20 de mayo con la presencia de Cristina Jarque.

 

DOS LIBROS EN PARÍS (el 20 de mayo).
Fratricidio. (Traducida al francés como Fratricide).
Fantasma.
Fratricidio, novela de Cristina Jarque propone reflexionar sobre los vínculos familiares atravesados por la rivalidad, la envidia y la violencia simbólica. La obra explora las complejas relaciones entre hermanas, mostrando cómo los lazos de sangre pueden transformarse en espacios de competencia, traición y lucha por el reconocimiento afectivo y material. A través de una narrativa intensa y psicológica, la novela analiza la herencia emocional y los secretos familiares que marcan la identidad de los personajes. La novela busca abrir un diálogo sobre los conflictos intrafamiliares desde una mirada literaria y psicoanalítica, destacando el impacto que estas dinámicas tienen en la construcción subjetiva y en la transmisión generacional del dolor y el resentimiento, enfatizando la propuesta de la autora: "Eres lo que superas".
Fantasma, volumen a cargo de Cristina Jarque con la participación de 45 coautores. El fantasma retorna, marca el cuerpo y la historia. ¿Qué se repite en la escena fantasmática? ¿Qué goce se juega en esa escena que duele y sostiene al mismo tiempo? El fantasma es ambigüedad, escena abierta, montaje pulsional.
 

 




 

LaTE. El 15 de abril, psicoanálisis en Toledo.
Texto: Un recuerdo de infancia en poesía y verdad. Interviene Susana Alcalá.
Platos por la ventana.
Cristina Jarque
En 1917, Freud publica el breve ensayo Un recuerdo de infancia en Poesía y verdad, un texto donde el psicoanálisis se aproxima a la autobiografía de Johann Wolfgang von Goethe para interrogar la naturaleza misma del recuerdo infantil. Freud parte de una escena narrada por el poeta en su autobiografía (el momento en que, siendo niño, arroja platos por la ventana de la casa familiar) y se pregunta si ese recuerdo pertenece verdaderamente a la memoria o si es una construcción posterior, moldeada por el deseo y por la narración. El interés de Freud no es histórico sino psíquico. El recuerdo infantil aparece como una formación de compromiso: algo que conserva un fragmento de verdad, pero transformado por el trabajo de la memoria y por los fantasmas del sujeto. Así, lo que parece una simple anécdota doméstica se revela como una escena donde se juegan el deseo de transgresión, la relación con la autoridad paterna y el placer infantil en la destrucción. En este texto, Freud muestra que la memoria no es un archivo fiel del pasado, sino una elaboración. Entre poesía y verdad (como sugiere el propio título de Goethe) el recuerdo se sitúa en una zona intermedia donde la vida psíquica reorganiza la experiencia para hacerla narrable. De este modo, la autobiografía se convierte también en una forma de ficción necesaria: una manera de dar forma al enigma de la infancia.
 
 

 
 

Psicoanálisis en Toledo (Más uno, Cristina Jarque).


 

Psicoanálisis en Toledo.
Ha sido una clase maravillosa. Yolanda nos ha guiado por un recorrido muy sugerente alrededor de los personajes de la serie "Como agua para chocolate". Hemos comprendido cómo el legado de Mamá Elena consiste, en el fondo, en transmitir la idea de que amar no puede salir bien, de que el amor está condenado al sufrimiento. Para esa madre, amar y sufrir son inseparables. Gracias a todas. Nuestras reuniones son verdaderamente extraordinarias. Hoy la palabra “privilegio” se queda corta. Es lo que sigue... Mil gracias.

Cuando la cachonda es ella por Cristina Jarque.

 

Cuando la cachonda es ella.
Cristina Jarque
La serie Vladimir (Netflix) nos presenta a una mujer madura que siente un poderoso deseo sexual por un hombre más joven y además, casado. La historia nos enseña que el escándalo no es el deseo, sino quién desea. Durante siglos se ha tolerado que el hombre mire, persiga, insista. El deseo masculino es narrado como pulsión vital, como pasión inevitable. Pero ¿qué ocurre cuando es ella la que desea? Cuando es ella la que busca la salida para encontrárselo, la que espera un gesto, la que siente el cuerpo encenderse ante su presencia. Entonces la escena cambia de nombre. Si un hombre fantasea, es deseo. Si una mujer fantasea, aparece el juicio: es inapropiado, es indigno, es de cascos ligeros. La serie Vladimir toca ese punto incómodo. Porque lo que vemos no es simplemente atracción. Es la mirada de una mujer que desea activamente. Ella lo observa, lo interpreta, imagina encuentros. No espera ser elegida: es ella quien elige. Y ese gesto trastoca el orden simbólico. Freud lo formuló con su famosa pregunta:
“¿Qué quiere una mujer?” La respuesta nunca es absoluta pero esta serie nos dice que una mujer también puede querer un cuerpo. Puede desear verlo, acercarse, prolongar una conversación innecesaria, inventar un pretexto para coincidir. Puede sentir esa pulsión eléctrica que no pide permiso. El deseo femenino no es necesariamente romántico ni puro. Puede ser también físico, curioso, impaciente, loco, apasiinado. Y cuando aparece así, no es bien visto. Porque revela algo que la tradición ha intentado domesticar: que el deseo de una mujer también puede ser mirar con hambre, desear activamente. El personaje de Vladimir funciona entonces como un detonador. Él es el punto donde ella descubre algo de sí misma. Algo vivo, algo inquietante: la posibilidad de desear sin pedir autorización, sin pedir permiso. La cultura ha preferido durante siglos a las mujeres discretas y recatadas antes que fogosas y apasionadas. Pero cuando una mujer reconoce su deseo, cuando admite que también puede ser la que persigue, la que imagina, la que se excita ante la presencia de un hombre, algo se desplaza. Ya no es objeto de deseo sino que se convierte en sujeto del deseo. Que sea ella, la cachonda, es profundamente perturbador, incluso para ella misma.